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30 de abril de 2015

La economía española inicia un ciclo de crecimiento cercano al 3% y creará al menos medio millón de empleos al año hasta 2018

  • El Programa de Estabilidad 2015-2018 revisa al alza las previsiones de crecimiento y creación de empleo
  • A finales de 2015 se habrá superado el nivel de empleo que había al cierre de 2011 y el paro habrá bajado en 419.000
  • La tasa de paro terminará 2015 por debajo del cierre de la pasada Legislatura y se reducirá al 19,8% en 2016 en media anual
  • La economía española enfila la salida de la crisis con mayor potencia de crecimiento y empleo que los grandes países del euro
  • El patrón de crecimiento será más equilibrado entre la demanda interna y la externa con mejoras de competitividad

La economía española inicia un nuevo ciclo de crecimiento con tasas próximas al 3% y la creación de al menos medio millón de empleos anuales. Así se recoge en la Actualización del Programa de Estabilidad (2015-2018) que el Consejo de Ministros ha aprobado para su remisión a Bruselas. Para 2015 la previsión de crecimiento se ha elevado al 2,9% (desde el 2%), ritmo que se mantiene en 2016 para llegar al 3% en los dos años siguientes. En términos de Encuesta de Población Activa (EPA) en 2015 se crearán 600.000 empleos y el paro bajará en 590.000. La previsión del Gobierno es que al cierre de 2015 habrá más empleados que a finales de la Legislatura pasada, el paro será inferior en 419.300 personas y la tasa de paro será del 21,1%, también por debajo de la del último trimestre de 2011. En media anual, el porcentaje de parados sobre población activa será del 19,8% en 2016 para alcanzar el 15,6% en 2018.

El crecimiento del PIB estimado en el 2,9% para 2015 será el más alto desde el año 2007; es decir, se volverá a las tasas previas a la recesión más larga y profunda en décadas. Está previsto que este ritmo se mantenga también en 2016, lo que supondrá que ya el año que viene se recuperarán los niveles de renta previos a la crisis. Para ello es importante mantener el rumbo de la política económica, basada en el efecto combinado de las reformas estructurales, la reducción de los desequilibrios y la creación de empleo como finalidad.

El Gobierno se propone mantener el esfuerzo de reducción del déficit público, como una de las claves de mejora de la confianza y de las condiciones de financiación del conjunto de la economía. El sector exterior contribuirá positivamente al crecimiento en 2016 y en años posteriores favorecido por la mejora de la competitividad y con un saldo positivo en la cuenta corriente para todo el periodo. La capacidad de financiación frente al resto del mundo se situará en torno al 1,5% del PIB, lo que permitirá reducir progresivamente el endeudamiento externo. Todo ello en un entorno de estabilidad de precios.

El cuadro macroeconómico presentado hoy se puede calificar de prudente y realista y supone que la economía española entra en una fase en la que el crecimiento se fortalece y consolida, a mayor ritmo que el previsto. Está basado en estimaciones recientes de la Comisión Europea, del Banco Central Europeo (BCE) y propias. Se tiene en cuenta el contexto mundial así como una progresiva mejora en las proyecciones para la zona euro. Todo ello en el marco de las políticas del Banco Central Europeo (BCE) y su efecto sobre el tipo de cambio del euro y la evolución de los precios del petróleo. Es un escenario favorable que proporciona “viento de cola” a todos los países del euro, pero en el que España crece y crea más empleo que los grandes de la eurozona gracias a las reformas llevadas a cabo.

La demanda interna prolongará su dinamismo durante los próximos cuatro años y actuará como el gran pilar del crecimiento. Tanto los hogares como las empresas seguirán en el proceso de desapalancamiento, compatible con un mejor acceso al crédito. Continuará la mejora del consumo gracias al aumento de la renta familiar disponible que se produce por la creación de empleo, la moderación de precios, la reforma fiscal (2015-2016) y la recuperación de la confianza. El sector exterior mejorará su aportación al crecimiento, impulsado por el mayor dinamismo de las exportaciones, la recuperación económica en los mercados de destino y las ganancias de competitividad. Las importaciones mantienen su expansión, si bien moderan el ritmo de crecimiento en línea con la evolución de la demanda final.

La mayor flexibilidad introducida por la reforma laboral de 2012 ha posibilitado la creación de empleo con tasas de crecimiento del PIB sensiblemente inferiores a las que resultaban necesarias antes de la reforma. Además, la mejora de las condiciones de financiación para las empresas y la normalización del crédito, permitirán que la inversión productiva y creadora de empleo crezca a un ritmo cercano al 6% en los próximos años. La construcción vuelve a tasas positivas y la inversión en bienes de equipo registra un aumento sostenido. Este profundo cambio de tendencia ya se ha notado en los últimos trimestres en relación al empleo. En los tres primeros meses de 2015, el empleo ha crecido un 3% respecto de un año antes, ritmo que se mantendrá durante todo el periodo proyectado.

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