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27 de abril de 2012

El número de parados aumenta en 365.900 personas en el primer trimestre, hasta los 5,639 millones

  • Los datos evidencian la necesidad de continuar con el ambicioso programa de reformas estructurales iniciado por el Gobierno

 El número de parados aumenta en 365.900 personas entre los meses de enero y marzo, dato que supone un incremento del 6,9% respecto al trimestre anterior, según los datos de la Encuesta de Población Activa publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística. La cifra total de parados se sitúa en 5,639 millones de personas.

De esta forma, la tasa de desempleo alcanza el 24,4% de la población activa, un incremento de 1,6 puntos porcentuales respecto a la del trimestre anterior. En términos desestacionalizados, la tasa de paro se sitúa en el 23,8%, un punto por encima del trimestre anterior.

Este resultado ha sido consecuencia principalmente de la importante reducción del número de ocupados (-374.300 personas), a lo que se ha unido una ligera caída de la población activa (-8.400 personas), lo que supone una tasa de caída interanual del 4%, frente al -3,3% del trimestre anterior. Al corregir el empleo de estacionalidad, la caída del empleo alcanza a unas 100.000 personas, hasta -276.000. El mayor ritmo de destrucción de empleo en el primer trimestre pone de manifiesto la debilidad que experimentó la economía española en el último tramo de 2012 y en el primer  trimestre del actual.

La tasa de temporalidad disminuye de forma significativa, en 1,2 puntos en el primer trimestre, hasta situarse en un 23,7%. Esto es debido a que los asalariados con contrato indefinido se redujeron un 3,4%, igual que en el trimestre anterior, mientras que aquellos trabajadores que cuentan con un contrato temporal intensificaron el ritmo de caída en 5 puntos, hasta -7,5%. Por su parte, los ocupados a tiempo completo disminuyeron a un ritmo anual del -4,2%, en tanto que aquellos con contrato a tiempo parcial lo hicieron a una tasa inferior (-2,4%). Ambas tasas suponen una intensificación de la caída interanual, de medio punto en el primer colectivo y de 1,8 puntos en el segundo. Tras este resultado el porcentaje de trabajadores a tiempo parcial aumenta 0,6 puntos, hasta el 14,4%, lo que alcanza niveles de máximos históricos.

La destrucción de puestos de trabajo en el primer trimestre afecta a todo el conjunto de los grandes sectores productivos de la economía. La construcción sigue siendo el sector que destruye empleo con más intensidad, con una caída interanual del 20,6%. El sector servicios también intensifica la caída del empleo, desde el -1,6% del trimestre anterior hasta el -2,4%, deterioro que ha truncado las expectativas favorables que hace algunos trimestres existían sobre el empleo de este sector. La industria es el único gran sector de actividad que modera el ritmo de destrucción de empleo, al registrar una caída interanual del -3,2% frente al -3,7% del trimestre anterior.

La negativa evolución del mercado laboral afecta en mayor medida a los varones, con una caída interanual del 5,3% en la ocupación, que a las mujeres (-2,3%). No obstante, los varones siguen registrando una tasa de desempleo algo menor (24% frente a 24,9%). La falta de ocupación incide especialmente en los trabajadores más jóvenes, ya que a medida que aumenta la edad de los asalariados la destrucción de empleo se reduce. Además, el número de hogares en los que todos sus miembros están en paro aumentó en 158.400, con lo que 1,73 millones de hogares se encuentran en esta situación.

Los resultados de la EPA del primer trimestre de este año son el resultado de la inercia de  fuerte desaceleración de la economía española iniciada a mediados de 2011. No obstante, los datos del primer trimestre del año tienen un alto componente estacional. En términos desestacionalizados, el deterioro de las cifras de empleo y paro del primer trimestre de 2012 son similares a los del último trimestre de 2011, lo que es indicativo de cierta estabilización en el deterioro de la actividad.

En todo caso, estos datos negativos evidencian la necesidad de continuar con el ambicioso programa de reformas estructurales iniciado por el Gobierno español, que persigue sentar  las bases de la recuperación de la producción y del empleo, e incidir positivamente sobre la confianza en la economía española.

 

 

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