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Fernando Jiménez Latorre, secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa

Fernando Jiménez Latorre, secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa

12 de abril de 2013

El IPC disminuye cuatro décimas, hasta el 2,4% en tasa anual.

  • La inflación subyacente se mantiene en el 2,3% por los bienes industriales no energéticos y la alimentación elaborada
  • Los precios de los productos energéticos se reducen 2,7 puntos y los alimentos frescos en seis décimas

El Índice de Precios al Consumo (IPC) anotó un aumento intermensual del 0,4% en marzo, frente a un incremento significativamente mayor (0,7%) de un año antes, y su tasa interanual se redujo cuatro décimas, hasta el 2,4%, según los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La moderación de la tasa de inflación anual se ha debido, especialmente, a la desaceleración de los precios de los productos energéticos y, en menor medida, a la de los alimentos no elaborados. La alimentación elaborada y los bienes industriales no energéticos (BINES) mantuvieron sus respectivas tasas anuales, mientras que la de servicios se aceleró por la Semana Santa (el año pasado se celebró en abril).

Comenzando el análisis de la tasa anual por los precios de los productos energéticos, ésta se ha moderado en marzo, tras el alza de febrero, y se ha reducido de manera significativa en 2,7 puntos porcentuales, hasta el 3,2%; a lo que ha contribuido, especialmente, su principal partida, los combustibles y carburantes, que ha moderado su tasa anual en 3,7 puntos porcentuales, hasta el 1,4%. Por su parte, los alimentos frescos, por segundo mes consecutivo, han disminuido su tasa anual, en 0,6 puntos porcentuales hasta el 2,5%, por la desaceleración de los precios de algunas carnes, como las de ovino, ave y porcino, los huevos y el pescado fresco. Prácticamente, ninguna partida de este grupo ha aumentado su tasa anual de manera apreciable.

Pasando a los grupos que forman parte del núcleo más estable del índice general, la denominada inflación subyacente, destaca la estabilidad de los BINES, en el 1,4%, y la alimentación elaborada, en el 3,6%. Dentro de los BINES, la partida más alcista sigue siendo la de medicamentos y material terapéutico, que se ha mantenido en el mes pero su tasa anual aumenta una décima, hasta el 26,3%. Por otra parte, los alimentos elaborados han mantenido su tasa anual en el 3,6%, por tercer mes consecutivo, pero tras esta estabilidad hay comportamientos dispares. Las principales tensiones inflacionistas siguen procediendo de los aceites y las grasas, que sitúan su tasa anual en 19,5%, 4 décimas por encima de la de febrero. En sentido contrario, la partida de productos lácteos registró un descenso interanual del 0,9%, caída cuatro décimas más acusada que la de febrero. En cambio, la tasa anual de los precios de los servicios aumentó dos décimas, hasta el 2,4%, debido principalmente a la partida del turismo y hostelería que ha aumentado su tasa anual en medio punto, hasta el 1,4%, fruto del efecto Semana Santa; también se aprecia un aumento de la tasa anual del transporte público interurbano, en 0,6 puntos porcentuales, hasta el 7,3%.

Como resultado de esta evolución, la inflación subyacente se mantuvo en 2,3%. En ausencia del efecto Semana Santa, que responde a la movilidad de esta festividad, este indicador habría sido en torno a una décima inferior.

La variación mensual del IPC ha sido del 0,4%, frente al 0,7% de un año antes. Este aumento responde principalmente a la partida de vestido y calzado que ha anotado un incremento del 4%, de carácter estacional y a la rúbrica del turismo y la hostelería. En sentido contrario cabe mencionar un descenso del 0,6% en los productos energéticos, como resultado de la caída del 0,8%, en su principal partida, los combustibles y carburantes; así como los descensos del 0,5% en alimentación fresca, como resultado de la caída del precio de la mayoría de las carnes y de las frutas frescas, y en el transporte público interurbano (-0,3%).

Las comunidades autónomas con una mayor tasa de inflación en marzo fueron Cataluña (con un 3%) y Murcia y Baleares (2,6% en ambas). Las comunidades menos inflacionistas fueron Melilla (0,9%), Ceuta (1,3%) y Canarias (1,8%).

En marzo la tasa anual del IPC a impuestos constantes disminuyó tres décimas, hasta el 0,4%, y la subyacente ha permanecido en el 0,3%. Dentro de este índice la tasa anual de la energía fue de 0,4% (3,1% en febrero) y la de los alimentos frescos, de 1,5% (2,1% en febrero). Dentro del núcleo de la inflación subyacente a impuestos constantes, los precios de los BINES bajaron un 0,8%, los alimentos elaborados subieron un 2,1% y los precios de los servicios un 0,4%.

El INE ha publicado también el IPC armonizado (IPCA) de marzo, cuya tasa anual se sitúa en el 2,6%, tres décimas por debajo de la del mes anterior. Al comparar con la tasa anual estimada por Eurostat para el conjunto de la zona euro (1,7%), el diferencial desfavorable a España disminuiría en dos décimas hasta situarse en 0,9 puntos.

El IPCA a impuestos constantes se situó en el 0,5%, tres décimas menos que en febrero. Sus componentes experimentaron análogas variaciones a las observadas en el IPC general: los elementos más volátiles, energía y alimentos no elaborados, vieron recortarse sus tasas anuales en 2,7 y 0,6 puntos porcentuales respectivamente, hasta 0,4 y 1,5%. Dentro de los grupos especiales cuyos precios aproximan la inflación subyacente a precios constantes (0,3%), los alimentos elaborados mantuvieron su tasa anual en 2,1%, los BINES la redujeron una décima (hasta -0,8%) y los servicios la incrementaron dos décimas, alcanzando un 0,4%.

En definitiva, la evolución de los precios del mes de marzo se ha caracterizado por la moderación, lo que está en línea con lo esperado. Ha disminuido la tasa interanual de inflación, y descontando el efecto Semana Santa, la inflación subyacente también habría disminuido.

Para los próximos meses se espera que continúe esta moderación de precios de forma que, junto con la también esperada moderación de salarios, se consoliden las ganancias de competitividad de la economía española, con el consecuente impacto positivo sobre la inversión extranjera y las exportaciones.

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